La Virgen María Reina de las Flores apareció por primera vez en Buenos Aires, el 15 de Octubre de 1986. Dio origen a los Alquímicos San Cristóbal; a la Escuela de Elevación Espiritual San Martín de Tours; a la Misión Virgen María Reina de las Flores; a El Descanso del Cielo, Monasterio de las Flores; al Movimiento Espiritual del Divino Corazón para la Salvación del Mundo; a La Hermandad de La Luz; a la Iglesia Católica Apostólica de los Mariavitas VMRF del Vicariato de Iberoamérica, que difunde su Obra de Amor y Salvación. Es la Virgen exorcista, la oscuridad se retira allí en donde se la invoque... (Clicklea en el texto)

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Extracto Homilía de La Transfiguración

5 de agosto de 2017

“Un buen día, a los 24 años, caminando a las afueras de Asís, vio la Iglesia de San Damiano que estaba abandonada, y por esas cosas del Espíritu Santo, que te empuja, se le ocurrió entrar a rezar; lo único que quedaba era un Crucifijo pintado, medieval, él se arrodilla, reza, y de pronto ve que en la imagen del Cristo, la boca se empieza a mover, y le dice: “Francisco, mira mi Casa, se está desmoronando, arréglala, constrúyemela, vuélvela a poner en pie”. Y Francisco a partir de ese momento es San Francisco… a partir de ese instante empieza a correr piedras, a limpiar, a pintar, se suman algunos que lo ven desgarrarse porque es un muchacho de manos finas, tocaba el violín; y reconstruye esa pequeña Casa de Dios porque siente que el pedido parte por ahí, por lo concreto, concreto, concreto de levantar la Iglesia pequeña de Jesús en ese lugar.

Luego su vida lo va a llevar a demostrarse a sí mismo que Jesús le pedía algo muy amplio, pero todo empieza por el hecho concreto de que no hay Iglesia si no hay, aunque más no diga, Pedro: ¡tienda, tienda!

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La Transfiguración ofrece tantas, pero tantas claves, pero hay una primera para mí, es la siguiente:

1- Todo trabajo por Dios, es un trabajo de elevación difícil, todos estamos subiendo una montaña, esa montaña es Sagrada, la sube nuestro cuerpo, nuestra alma y nuestro espíritu.

2- Todos, todos, todos necesitamos construir nuestra tienda, altar, Iglesia, ya sea en nuestra alma, y como comunidad una gran Iglesia; sin Iglesia concreta no hay la posibilidad, sin Iglesia construida, sin Iglesia con ladrillos, no hay la posibilidad de que Dios more entre nosotros.

Monseñor Claudio Páleka

Arzobispo Iglesia Mariavita VMRF

Santuario Padre de los Cielos. Bs As. Argentina

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15 de agosto
La Ascensión de Nuestra Señora
XII Fiesta Cristiana



Ícono sobre tabla
+MEM om VMRF
Enero 1987
La Casa



Este Ícono de paradero desconocido, fue obsequiado a Mr. Prevost, 
el día en que consagró Obispo a Mr. Claudio Páleka. El 11 de marzo de 2003


El dogma de la Asunción se refiere a que la Madre de Dios, luego de su vida terrena fue elevada en cuerpo y alma a la gloria celestial.



1-La inmunidad de María de todo pecado: La descomposición del cuerpo es consecuencia del pecado, y como María, careció de todo pecado, entonces Ella estaba libre de la ley universal de la corrupción, pudiendo entonces, entrar prontamente, en cuerpo y alma, en la gloria del cielo.
2-Su Maternidad Divina: Como el cuerpo de Cristo se había formado del cuerpo de María, era conveniente que el cuerpo de María participara de la suerte del cuerpo de Cristo. Ella concibió a Jesús, le dio a luz, le nutrió, le cuidó, le estrechó contra su pecho. No podemos imaginar que Jesús permitiría que el cuerpo, que le dio vida, llegase a la corrupción. 
3-Su Virginidad Perpetua: como su cuerpo fue preservado en integridad virginal, (toda para Jesús y siendo un tabernáculo viviente) era conveniente que después de la muerte no sufriera la corrupción.
4-Su participación en la obra redentora de Cristo: María, la Madre del Redentor, por su íntima participación en la obra redentora de su Hijo, después de consumado el curso de su vida sobre la tierra, recibió el fruto pleno de la redención, que es la glorificación del cuerpo y del alma.
La Asunción es la victoria de Dios confirmada en María y asegurada para nosotros. La Asunción es una señal y promesa de la gloria que nos espera cuando en el fin del mundo nuestros cuerpos resuciten y sean reunidos con nuestras almas.